Catalina Estrada

Catalina Estrada

CATALINA ESTRADA
*ENTREVISTA REALIZADA PARA LA REVISTA NAIF #12.
Por Roger Omar.

¿Qué dibujos hay en tus libretas de infancia?

Justo por estos días que viajé a Colombia, mi madre me tenía guardados los cuadernos de pequeña, fue muy lindo volver a verlos. La mayoría de dibujos son de niños con flores en las manos, animales alrededor, montañas verdes, ríos, soles, nubes, corazones, mariposas y arcoiris. Como ves, no ha cambiado mucho la temática con el pasar de los años.

¿Cuáles eran tus rincones favoritos de la casa donde te criaste?

De mi infancia lo que mejor recuerdo es la casa de mis abuelos, donde pasaba muchísimo tiempo. Estaba llena de rincones favoritos, es decir, que no había manera de aburrirse. Mi hermano y yo pasábamos horas en el despacho de mi abuelo, que tenía un escritorio lleno de cajones que a su vez contenían muchas cajitas con lápices, borradores, libretas, papeles, papelitos, sobres… Mi abuelo era súper ordenado, ponía todo en cajitas, y ese escritorio era un universo de deleite para nosotros. Él era carpintero de afición, muy talentoso, y cerca del garaje tenía un espacio para su carpintería, donde hacía muchos de los muebles para su propia casa. Nos encantaba jugar con acerrín, clavos, tornillos, maderitas, en fin, era otro universo que nos fascinaba. Luego estaba el cuarto de costura de mi abuela, donde ella guardaba su máquina de coser, que también tenía una especie de mueble especial; de nuevo muchos cajoncitos llenos de botones, hilos, lanas, retazos, agujas, dedales… Mi abuela cosía muñecas de trapo y la ropa para mis muñecas, nos cosía los disfraces del día de brujas, era increíblemente talentosa.

¿Dibujabas sobre las paredes cuando niña?

No que yo recuerde. Teníamos siempre a mano muchas hojas de papel y colores, teníamos libros de colorear, hacíamos muchas cosas. Creo que la mayor parte del tiempo la pasábamos afuera en el jardín o subidos en los árboles de guayabas o cogiendo mandarinas.

Tus dibujos recuerdan los bordados indígenas y mándalas… y aunque usas el ordenador, mantienes cierta fuerza primitiva en tus composiciones. ¿Buscas ese equilibrio entre tradición y modernidad? ¿Cuál es la idea central de tus imágenes?

Diría que no es algo que busco intencionalmente, tal vez sale de manera espontánea e intuitiva. Mi trabajo está obviamente inspirado en el arte folclórico en general, y desde que puedo recordar siempre he sentido una gran admiración y respeto por el arte indígena. Por lo general cada una de mis composiciones tiene temáticas diferentes. Sin embargo, es fácil encontrar aspectos comunes en todas ellas: el amor por los colores, los contrastes, la naturaleza, los detalles, las texturas, la armonía.

También hay simetría y orden en tus dibujos, ¿de dónde viene tu afán por armonizar, por poner todo en su sitio?

El orden, el balance visual, la armonía cromática y estructural me dan tranquilidad, me dan algo así como una paz mental y serenidad.

¿Qué porciones de juego (experimentación) y deber (respetuosa con tu propio estilo) hay en tu trabajo diario?

Cuando los trabajos son personales puedo jugar y experimentar libremente pues sólo pienso en los caprichos que tengo en mi cabeza. A veces una imagen empieza a partir de un combinado de colores que quiero ensayar, luego vienen las formas y después la estructura y la composición. Nunca hay un orden específico. Es bastante espontáneo. Por otro lado, cuando trabajo para clientes muchas veces me vienen dados aspectos que debo respetar, sea una paleta de colores, un tema, o simplemente una idea que ellos tienen preconcebida.

¿Te han acercado tus ilustraciones a la vida ideal con la que sueñas?

La verdad es que nunca pensé que la ilustración era algo de lo que se podía vivir, así que estoy más que encantada de poder vivir de lo que hago y de disfrutar tanto haciéndolo. Poder manejar mis tiempos, trabajar en casa, viajar y poder trabajar desde mi portátil… es una vida mejor de lo que nunca soñé.

Tu estilo es muy susceptible de copiar, ¿cómo reacciones ante imágenes que imitan a las tuyas?

Por lo general procuro tomarme estas situaciones con humor, aunque obviamente hay veces que me hace menos gracia. Yo entiendo esto como parte del trabajo y en la medida de lo posible también intento ir evolucionando mi lenguaje. Aunque para muchos proyectos comerciales esta evolución tenga que ser más lenta para generar una cierta continuidad.

¿Qué te ha dado Colombia, imposible de recibir en otro país?

El tiempo que compartí con mis abuelos, mi tía, mis padres y mi hermano. El contacto con la naturaleza, los paisajes, los árboles, los colores de atardeceres y amaneceres.

Seguramente dibujas cosas distintas de las que publicas, ¿qué hay en tus cuadernos de dibujo?

A veces cuando tengo tiempo libre me pongo a oír música y voy dibujando sin pensar mucho en ello, van saliendo todo tipo de cosas: plantitas, flores, insectos, texturas…

© Catalina Estrada

© Catalina Estrada

¿Cómo te describe tu madre?

La acabo de llamar para preguntarle y me dijo que soy uno de los regalos más lindos que le dio la vida 🙂

 

Dejar un comentario

Felices fiestas 2013

© Cento Yuste

© Toby Tam

© Violeta Lopiz

© I

Dejar un comentario

Chlorophobia

LE ASUSTABA EL VERDE.
Libro de sueños ilustrados en verde.
22x17cm / 36 pags / Español, inglés, hebreo.                    Offset: Negro y verde / Septiembre 2012.
Publicado por elmonstruodecoloresnotieneboca.


Foto: Ella Cohen.

-¿Qué hay en el libro?
Once sueños ilustrados.
-¿
Quiénes son los autores?
En la parte literaria: niñas y niños de Gandía, Valencia, Palma de Mallorca y S´Aranjassa-Mallorca.
En la parte gráfica: dibujantes de Israel. Masha Manapov, Ella Cohen, Alon Braier, Teddy Goldenberg, Gil Lavi, Lihie Jacob, Noa Snir, Arkady Kravchuk, Noa Kelner, Avital Manor, Roni Fahima.
-¿Cuáles son las peculiaridades del libro?
Los sueños son auténticos, están escritos a modo de relatos, y fechados entre los años 2003 y 2009. Las ilustraciones están realizadas en verde, e incluyen los sueños en hebreo como parte de la propia ilustración.
-¿Dónde se puede conseguir?
Aquí.

EJEMPLARES DE REGALO A LOS DOS PRIMEROS QUE ESCRIBAN UNA PESADILLA EN LOS COMENTARIOS. INCLUIR EMAIL DE CONTACTO.

Comments (3)

SUZIE TEMPLETON

LUZ Y OSCURIDAD.

SUZIE TEMPLETON (1967, Hampshire, Inglaterra)
*ENTREVISTA REALIZADA PARA LA REVISTA NAIF #12.
Por Roger Omar.

Las animaciones de Suzie Templeton poseen la rara cualidad de atemorizar e iluminar a la vez. Ganadora de un Oscar por su adaptación animada del clásico “Pedro y el lobo” y creadora del mítico film “Dog”, Suzie ha visitado Lleida para participar en la 16ª edición del festival Animac.

¡Hola Suzie! Acabo de ver en Youtube tus filmes “Dog” y “Stanley”. En ambos hay fealdad y compasión, pero de algún modo inspiran belleza, amor. ¿Elijes la “oscuridad” como el camino para llegar al corazón del espectador? La oscuridad es mi territorio natural. Trato de llegar al corazón del espectador a través de lo que soy.

¿Qué ha rescatado la Suzie adulta de la niña que fue? Hacer marionetas y escenarios en miniatura sigue siendo un enorme placer infantil.

¿Qué tiene de especial la animación que a veces comunica más profundamente que la realidad? Creo que la animación está llena de vida, y especialmente la de stop-motion. Todo lo que ves en la pantalla ha supuesto tanto esfuerzo, tiempo y amor; horas, días y meses de trabajo para obtener unos cuantos segundos en pantalla. Cada detalle que vez, cada pequeño movimiento… La sensación de vitalidad se palpa intensamente.

¿Qué métodos usas para darle a tus marionetas la apariencia de estar vivas? Cuando construyo una marioneta hay un momento en que percibo que está lista para vivir. Cuando siento esa magia, sé que la marioneta funciona. Ocurre lo mismo con la animación: necesito encontrar la pose en que la marioneta comunica sus sentimientos a la cámara. También me gusta animar haciendo movimientos mínimos, casi microscópicos (balanceos, parpadeos) para dotar de vida a la marioneta.

¿De dónde viene tu deseo por contar historias? Más que considerarme una contadora de historias, creo que hay ideas que necesito expresar, y que la historia es sólo la manera de comunicar ese sentimiento, situación o manera de ser. La historia es como el colgador que sujeta la idea para que la gente pueda verla.

 Una parte de tu familia participa en tus animaciones, ¿cómo surge esa colaboración? Provengo de una familia de artistas, arquitectos, diseñadores. Cuando estudiaba, era natural que se integraran a mi equipo porque podían entender fácilmente mis referencias, eran muy talentosos, ¡y sobre todo libres!

Cuando estaba filmando “Pedro y el lobo” en Polonia, mi hermano Jonny me visitó un fin de semana. Nos hacían falta animadores y aunque era su primera vez, animó una de las tomas. ¡Es una toma muy quieta!

¿Alguna vez has viajado buscando inspiración para tus filmes? ¿Has conocido a alguno de tus personajes en el viaje? Cuando investigaba y escribía el guión de “Pedro y el lobo” viajé dos veces a Rusia. Sentí que no escribiría cómodamente sin tener una experiencia de primera mano del país. Hablé con muchísima gente, especialmente con jovencitos de la edad de Pedro, y también con abuelos y cazadores. Quería descubrir lo que pensaba realmente la gente. Necesitaba ver el paisaje y la arquitectura con mis propios ojos, sentirlos yo misma. Para mí era importante que el filme tuviera un sabor auténticamente ruso, y no fuera sólo la ensoñación de una chica inglesa. En uno de estos viajes conocí a un jovencito que era la viva imagen de Pedro. Me permitió fotografiarlo y usamos sus fotos como inspiración en el diseño de la marioneta.

¿Qué te hace vibrar? Me siento muy conectada e inspirada por la música. La música está en el corazón de mi trabajo e imaginación. Cuando rodé “Dog”, estuve trabajando sola en un sótano durante meses. En una viejo radiocasete escuchaba una y otra vez “Black Rider” de Tom Waits. Su espíritu está en el filme, y cada vez que veo “Dog” vuelvo a sentir esa música.

¿Has aprendido alguna lección esencial durante tu formación en el “Royal College of Art”? Mientras animaba “Dog” en el Royal College of Art sentí que canalizaba una fuerza exterior, como si permitiera que una especie de energía universal fluyera por mí, y de mis manos a las marionetas. El filme tiene su propia vida… yo simplemente posibilité su existencia. Abandonar el sentimiento de responsabilidad, control y apropiación es fundamental para que las historias, y quizá cualquier obra de arte, viva y respire.

¿Fluyes libremente después de haber ganado un Oscar? Desde entonces he invertido todo mi tiempo en mi familia y en criar a mi hija. Tuve que poner mi trabajo en pausa. Pero tengo muchas ganas de volver a animar pronto.

La industria de la animación por lo general subestima a los niños. ¿Te has enfrentado a la pobre valoración que la industria hace sobre las necesidades de los niños? Sí, muchas veces. Mucha de la animación dirigida a los niños es deficiente. Creo que los niños deben nutrirse con obras artísticas de sentimientos, significado, integridad, oscuridad y luz, tanto como los adultos.

La ambientación y estética oscura de tus animaciones, ¿es resultado de tu personalidad o de la búsqueda de un estilo? Soy una persona pesimista y mi tendencia natural se inclina a la oscuridad. ¡Cuando trabajo tengo que luchar para dejar entrar luz!

DESCARGAR ENTREVISTA

Dejar un comentario

REVISTA POCKET Y REVISTA SHORT

Serie de entrevistas “Diseñadores en la ciudad” para la revista Pocket, ediciones 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012 y 2014.

Y para la revista Short Design Journal 2010. España.

Serie de entrevistas “Diseñadores en construcción” para la revista Short Design Journal 2012. España.

Preguntas de Roger O

Fotos: d[x]i.

Dejar un comentario

Javier Sáez Castán – Limoncito

Entrevista con Javier Sáez, a propósito de Elmer Campos, el protagonista del álbum ilustrado “Limoncito” (Ed. Océano Travesía. 2010)

Por Roger Omar.

Elmer Campos es un perdedor, ¿qué te interesa de los personajes perdedores? La idea del que cae y se levanta. Elmer Campos lo ha perdido todo, pero me interesa ese contraste; cuando uno ha llegado al fondo, a lo más bajo, a lo más oscuro, se enciende una lucecita ¿no? Realmente es un cuento de contrastes. Tampoco vamos a pensar que este personaje de repente triunfa, se casa con la más guapa, se hace millonario. No. Simplemente descubre que en el fondo todo estaba bien: lo que él había aprendido, lo que él sabe y puede hacer… entonces encuentra una oportunidad pero no a través de los resortes de triunfo y fama que nos ofrece la sociedad. Lo encuentra en el mundo de los niños. Sí, es así, encuentra su sentido en los más pequeños. Asociamos la Navidad al nacimiento, a la infancia, por eso sitúo en esa época la historia. El otro protagonista es un juguete, hay una vinculación con la infancia en toda la historia.

A pesar de su sordidez, me parece muy congruente que le dediques un álbum ilustrado a Elmer Campos… porque los niños en algún instante de su vida se sienten perdedores, se reconocen en ese sentimiento. No lo sé, a mí me plantea una duda saber para qué edad es este libro. Por una parte acabamos de hablar de su relación con la infancia, pero claro, el personaje tiene algo de underground y marginal… es ese personaje que llega al final del camino, no ha encontrado nada y se ha introducido en un mundo completamente alejado de los niños, y descubre que allá lejos, en aquellos recuerdos de su infancia, encuentra un nuevo camino; realmente es un poco extremo porque puedes decir “esto es sórdido y cutre” pero a la vez puede ser ñoño, muy cursi, es decir, puedes plantearlo como un cuento que juega con extremos, que puede ser kitsch, exagerado… Mi esperanza es que funcione con todos los públicos. Puede que no funcione con ninguno. Puede que interese a la edad fronteriza de la adolescencia porque es cuando uno empieza a vivir cambios y a intuir que está entre dos épocas… vamos, tampoco sé si el personaje funcionará con los adolescentes, no tengo ni idea, tú haces un libro y no sabes lo que va a pasar con él. El cuento muestra un proceso que va de la decadencia a la luz. ¿De qué procesos de decadencia has salido airoso? Creo que hago cuentos para no hablar de mí mismo. En toda historia hay una parte autobiográfica, pero no me intereso yo mismo como personaje. Me imagino que cualquier persona adulta en algún momento de su vida ha tropezado, se ha visto en alguna dificultad, se ha visto perdido, y luego ha tenido que empezar otra vez… eso es cierto y a mí me ha pasado más de una vez. Lo que ocurre es que en el cuento esto lo he exagerado a través de todos los emblemas del perdedor: es un personaje con sobrepeso, prematuramente envejecido, muy calvo pero a la vez con el pelo muy largo, muy desaliñado, gafas muy gruesas, o sea, justo lo contrario de los iconos del mundo de la moda, de los famosos; tiene manchas en la camiseta, fuma, está tumbado en el sofá, ve la tele, come pizza, bebe una cerveza tras otra. Por una parte esto no me atrae como forma de vida, pero también tengo una simpatía hacia el que está metido ahí y que no lo ha elegido, o sí, no lo sé… me parece muy humano. Humano, desamparado. Exactamente, es un personaje exageradamente real, abatido, desamparado, solo… yo espero que no cause demasiada repulsión y que despierte simpatía. Cualquiera nos hemos visto en un apuro. Claro, pero no siempre somos capaces de reconocer que la vida nos pone en situaciones difíciles, que nos sentimos solos. Exacto, lo que ocurre es que la sociedad también da la espalda al que se confiesa perdedor, y se crea un circuito de retroalimentación, es decir, si quiero que me den trabajo tengo que decir que triunfo, si digo que pierdo no me dan trabajo. Entonces lo normal es que mostremos nuestro lado más amable, exitoso. Pero bueno, a este personaje lo vemos sin máscara, lo vemos solo, en ese encierro en que está metido en su casa.

Usas mucho la simbología. Has confesado que tú mismo te sorprendes de que aparezcan símbolos en tus imágenes sin haberlo planeado. ¿Crees que la simbología es una construcción premeditada del artista o más bien es la propia realidad la que se encarga de salpicar con símbolos tus imágenes, incluso a pesar de ti)? Bueno, cuando empecé a hacer Limoncito no había ninguna elaboración simbólica. Había una historia pura, la de un perdedor y cómo de repente aparece en su casa Limoncito, el osito de su niñez, con situaciones que acaban traduciéndose en una transformación del personaje… bien, cuando yo pienso la historia no estoy trabajando sobre símbolos sino sobre emociones y conflictos y cómo se resuelven… lo que ocurre es que cuando empiezo a crear la historia con imágenes empiezo a descubrir colores, formas, elementos que crean un universo, una espacio visual, un ritmo (como ocurre en la música, donde hay un leitmotiv, elementos que se repiten). No me preocupa tanto transmitir un significado e interpretación, sino crear un universo visual con elementos que luego pueden tener un peso simbólico, por ejemplo el color amarillo es muy importante en este cuento. Hay una serie de elementos que voy utilizando, pero no me interesa que al final haya un manual de instrucciones sobre cómo leer el libro. Pero lo hay. Sí y no. Me interesa que se pueda leer de más de una forma, de hecho el primer lector del libro soy yo mismo, y empiezo a jugar con distintas lecturas que puede haber y hay momentos donde me interesa que haya ambigüedad, que no esté clara cuál de las dos interpretaciones es la que vale, es decir, no me preocupa tanto la transmisión de un significado como dar al lector la oportunidad de entrar en un universo donde él tiene que buscar qué pasa; de hecho puede haber más de una explicación. Regálanos una versión resumida de Limoncito. De una forma muy esquemática, es un cuento que tiene tres, quizá cuatro momentos claves: un momento inicial de oscuridad, un personaje abandonado, aparece una luz, ese osito que viene a buscarle, pero la cosa no es tan simple, el personaje lucha, no quiere que el osito le cambie su vida, hay un conflicto, y por último un descubrimiento -que no voy a revelar- que le inclina a ver las cosas de otra manera; pero claro, si fuera todo a la primera, si el personaje descubriera esa visión en la segunda página, no habría cuento. Lo importante es que sea un descubrimiento inesperado, progresivo… se podría resumir como una noche tormentosa, todo lo que ocurre de la noche al amanecer, hasta que sale el sol. Por eso tiene también un lado dulce, esperanzador.

© Ilustraciones de Javier Sáez.

(ENTREVISTA PUBLICADA EN EL NO. 42 DE LA REVISTA D[X]I.
MUCHAS GRACIAS AL AIRE LIBRO DE LA APIV).

Dejar un comentario

ALEJANDRO RODRÍGUEZ ILUSTRA LOS SUEÑOS DE NIÑOS DE TLALPAN

Alejandro Rodríguez León ilustra los sueños y pesadillas de niñas y niños de Tlalpan, Ciudad de México.
Utilizando recursos ancestrales (gubia y madera) el xilógrafo mexicano actúa de médium dando forma a los seres que el 4 de mayo 2007 acechaban en sueños a un grupo de niños en Tlalpan.

A partir del breve texto de una niña que, tras soñar que moría, sube en elevador al cielo y presencia la victoria de dios sobre el diablo, Alejandro Rodríguez construye una serie de xilografías que ilustran 6 auténticos sueños escritos por niñas y niños en Tlalpan.

Un abuelo desmembrado por una guacamaya, Aline la niña diabólica, una niña sirena atrapada por un pescador, la niña fantasma que sigue acudiendo a la escuela… son algunos de los personajes soñados que protagonizan este conjunto de imágenes blanco y negro.

>> Compra el acordeón de 6 sueños de Tlalpan aquí.

Si las artes gráficas son un crimen, la xilografía es el más cruel y despiadado. Su ejecutor equivaldría a un criminal de poca monta, torpe, sin reputación; un asesino anónimo y visceral que -no obstante- alcanza cierto grado de sabiduría sobre la potencia del negro y su revés, sobre cómo uno incide y determina al otro a modo de ying yang perverso y definitivo; sin arrepentimiento, sin marcha atrás.

Tallar en madera exige un esfuerzo más cerca del territorio de la artesanía que del arte. El grabado no admite concesiones ni guiños al espectador. Es una técnica antigua con tradición y grandes exponentes en ciertos países, y olvidada y menospreciada en otros.

Alejandro Rodríguez León nació el 15 de junio de 1961 en la Ciudad de México. Vive en Valencia desde 1995. Sus grabados y libros xilográficos han sido adquiridos por la Biblioteca de Catalunya, la Biblioteca Nacional de España, la Herzog Anton Bibliothek de Wolfenbüttel Alemania, el Museo de la Estampa de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes de México. Actualmente es profesor en la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

“Un elevador al cielo” (“Gorena Xabá” en zapoteco) es un conjunto de xilografías inspiradas en seis sueños de niñas y niños mexicanos, escritos en Tlalpan, Ciudad de México, el día 4 de mayo del 2007. Son sueños reales recogidos en dos escuelas de la zona (incluida una escuela religiosa exclusiva para niñas). Estos sueños forman parte de la colección “elmonstruodecoloresnotieneboca”.

Un día soñé que en la escuela me encontré a una niña, se veía rara y descubrí que era un fantasma, pero no me sorprendió mucho y nos hicimos muy buenas amigas, y como ya no tuvo asuntos pendientes no necesitaba poner atención en su clase. (Jénnifer)

Soñé que una guacamaya mataba a mi abuelito, le cortaba la cabeza, los brazos y los pies. Yo quería gritar y no podía, y desperté y fui a buscar a mi abuelito a ver si no le había pasado nada. (Juan José/ 10 años)

Dejar un comentario

« Newer Posts · Older Posts »