EL PINTOR PICANTE

Guillermo Aymerich (Santiago de Compostela, 1964) Pintor. Vive y trabaja en Valencia y Beijing. www.guillermoaymerich.com

-¿Por qué te haces llamar pintor picante? Sólo en Internet, por 3 motivos: 1) Definición literal de picante: “se aplica a lo dicho con cierta acrimonia o mordacidad, que por tener en el modo alguna gracia, se suele escuchar con gusto” // 2) Colecciono picantes, tengo más de 90 especies distintas de varios países // 3) Eficacia en el buscador Google: mi apellido no es fácil de memorizar y deletrear.  Así es más fácil encontrar mi web. Simplifica todo.

-¿Qué formación académica tienes? Soy doctor en Bellas Artes y cursé un postgrado en la New York University. Trabajo con pintura y fotografía.

-¿Cuál es el origen de esta serie de retratos de brasileñas? Mi estancia en Salvador de Bahía. Tengo orígenes portorriqueños y viví en el Caribe en mi infancia. Décadas después fui a vivir a Brasil y los olores de mi infancia tropical me resultaron familiares. Pero comparar la vastedad de Brasil con la diminuta isla de Puerto Rico me supuso una sorpresa cromática referido a lo racial. El mestizaje en Centro-Sudamérica es más limitado: español+local. Pero en Brasil el mestizaje es más variado, bestial: 1) Europeo: portugués (moreno) y holandés (rubio) // 2) Africano: distintas variedades de raza negra // 3) Indios nativos: guaraní, yanomami, patacho…

La mezcla entre estos 3 polos y sus variantes produce combinaciones, variaciones y proporciones que aumenta la diversidad. Te encuentras con un auténtico pantone cutáneo, donde el color -al margen de las facciones fisionómicas- no indica tanto la raza como lo hace la calidad del pelo. Por ejemplo, un individuo con cabello afro (cabello duro o ruin, le llaman) casi rubio, es considerado “más negro” que otro individuo de piel muy oscura pero cabello liso (cabello bueno) y facciones indígenas… El término “neguinho” no es peyorativo sino cariñoso. Así pues, el color no indica negritud sino porcentaje de mezclas: es igual que la mezcla de pintura en la paleta. Por eso me parece que la piel brasileña es un auténtico cuadro pintado natural y social, donde el color tiene más relación con sus ancestros que con su situación o lectura étnica y social. Además, ante esta variedad cromática, me di cuenta que tenían muchísimos nombres para cada uno de los colores cutáneos. Busqué varias clasificaciones de nombres, hasta que di con un libro que recoge la enumeración más amplia de todas: 136 nombres diferentes para el color de la piel. Todos estos nombres fueron recopilados tras estudios sociológicos y trabajo de campo con los ciudadanos, resultando nombres que no son oficiales pero sí de uso real. Hay nombres de alimentos, frutas, mezcla de elementos y otros tan curiosos como “burro cuando huye”, “color de calzoncillo”, etc. Nombres nada científicos pero reveladores de una realidad étnico-social y del corte perceptivo pero desenfadado del brasileño. De todo esto surgió mi serie de retratos locales.

-Describe la serie. Cada retrato es monocromático, van distribuidos del blanco al negro en escala ascendente y en relación con los colores al óleo con los que están pintados. En un extremo está un retrato de una chica albina de raza negra, en el lado contrario y final, una chica oscurísima, africana casi al 100%, de un color negro mate llamado “retinto” (dos capas de pintura) o “negro azul”. El número total de retratos es 37, fruto de separar las cifra (1-3-6), sumar la unidad albina con el resto de cifras de todos los nombres de piel: 1+36.

Los retratos están pintados sobre papel con tinta china, sin previo dibujo, sólo mancha directa con el pincel y con modelos en vivo. La siguiente fase, la capa de óleo, siguiendo los colores del pantone que comenté. También incluyo una muestra en fotografía del color de piel de cada modelo y su medida con el fotómetro. Al conjunto le añadí una muestra en el mismo color realizada con cuatricromía, otra en serigrafía y finalmente una muestra real de pantone. Así, cada retrato contempla todas las técnicas gráficas y de representación visual en el mismo tono de color: dibujo+pintura+foto+serigrafía+cuatricromía+pantone.

-¿Qué relación tenías con las modelos elegidas? ¿Fueron encuentros casuales o buscados? Salía a la calle con el cuaderno, pinceles y tinta. Iba a la playa, bares, paseando, localizaba, solicitaba y pintaba. Al final acabé amigo de casi todas, frecuentando los mismo lugares, había nuevos encuentros.

-¿Recuerdas sus nombres? Alana, Andrea, Bicho, Carine, Cocada, Deborah, Isabela, Josy, Moza, Petala, Vania, Albina, Angelica, Claudia, Cristina, Eliene, Jandina, Luana, Regina, Aninha, Claudiceia, Carine, Fernanda, Miria, Odete, Sandra, Ana, Cleider, Daniela, Irma, Jeanet, Noemia, Patrian, Silvana… falta alguno.

-¿Qué supone decir “te quiero pintar” a una chica que jamás ha sido pintada? Tú eres fotógrafo y la táctica la usas igualmente. Normalidad espontánea, naturalidad. Ya sabes que los brasileños tienen la mente abierta, así que no supuso ningún inconveniente. Además, teniendo en cuenta la importancia que le dan al cuerpo y al “yo”, la respuesta positiva es previsible. ¿A quién no le halaga que le elijan para un retrato? También señalar que el brasileño es hábil con la mirada: tanto activa como pasiva. En el segundo caso, al ser mirados, tienen gran experiencia con la cámara fotográfica, buena relación con el ojo que los mira a través de ella. Son grandes modelos. Ahora me acuerdo de la etimología de la palabra fotogénico: Corominas habla de “que promueve la acción de la luz”. Así que son grandes modelos y grandes promotores… Curioso porque en algún bar de la playa, mientras pintaba, se acercaban preguntando cuánto costaba pintar un retrato. Se quedaban sorprendidos cuando les decía que no aceptaba encargos.

-Para retratar hay que sentirse atraído por la modelo. ¿Mejora la obra una posible tensión sexual en el momento de hacer el retrato? ¿Cuál es el estado mental ideal para ejecutar un retrato? La mirada es deseo y el sexo una modalidad del deseo, cierto. Atracción cromática y cutánea, en este caso. Pero a algunas también les parecía extraño que no utilizara los retratos para conseguir algo más. Alguna me llegó a reprochar “sólo me quieres para pintarme”.

-¿Crees que hubiera funcionado igual de bien esta serie de retratos en otro país? Igual de bien. Con toda seguridad sería completamente distinto, pero la respuesta a la propuesta de ser retratado siempre funciona.

-¿Cuánto tiempo llevan estas pinturas colgadas en las paredes de tu estudio? Desde 2003. Ya son mi familia. Cuando viene un amigo a casa le dejo mi cama y duermo en el atelier con mis retratos. De vez en cuando tengo que cambiarlos de sitio para poder distinguirlos: la costumbre hace que mires pero no veas. Así que las llevo de paseo de vez en cuando, barajando posiciones.

-Viajas a menudo, tu obra es consecuencia de los descubrimientos que haces en tus viajes y has adoptado esto como metodología de trabajo. ¿Por qué? Bueno, es un trabajo que se asemeja al trabajo de campo. Me considero un pintor cazador, más que viajero. Así que para distintos parajes, distintas condiciones y distinta caza. Cazador de estímulos. Después de varios viajes realizando y desarrollando esta táctica (fue gradual) escribí un libro titulado “Un método para pensar el lugar”. Consta de dos partes que aplico en mi trabajo, una general y otra particular:

1) Desarrollo, pensamiento y lectura del concepto “lugar” antes, durante y después de realizar un “viaje” hasta allí. Aquí, además de la relación entre pintura y fotografía, hablo de diferentes ámbitos culturales y de pensamiento, filosofía, historia, literatura, arquitectura, cine, música…

2) Configuración de un método derivado del apartado anterior en donde se explican los pasos a seguir, aplicables a cada lugar para conseguir resultados formales distintos pero idénticos en cuanto a proceso y estructura. Acabo aplicando el método a una serie de obras que realicé.

-¿Está relacionada esta actitud con tu origen gallego, con tu herencia familiar? Sin duda. Desde niño viví de aquí para allá, sobre todo de Galicia a Puerto Rico, pero también entre República Dominicana y Granada. Así hasta los 9 años. Además, la condición galaica es de gran movilidad: primero la necesaria emigración, después el injusto exilio. Ahora retomo singladuras y lo hago para buscar localizaciones (haciendo un símil cinematográfico).

Hay una teoría de la morriña, que si no cierta es fascinante: Galicia, territorio enclavado en formación granítica. El granito, roca volcánica, contiene cierta dosis de radioactividad. Se menciona que la morriña es la falta del terruño galaico debido a la privación de esa dosis “radioactiva/ radio-activa” (señalo ambas) de nuestra tierra. Nuestro amado Álvaro Cunqueiro hablaba sobre la “saudade”, término gallego vinculado directamente a la morriña, definiéndola como un acontecimiento únicamente galaico y explicado por la mezcla de tres significados: suavidad, soledad y salud. ¡Extremadamente recomendada la lectura de Cunqueiro! Bien, si juntamos todas estas informaciones parece “atractivo”, necesario o intenso el marchar del país para experimentar este cocktail de sentimientos intensos referidos a nuestra tierra.

-¿Conoces otros autores viajeros célebres que trabajen con una filosofía similar? ¿Te inspiras en alguno? Artistas del territorio hay varios. Cuadernos de viajes, muchos. Distintas motivaciones, medios, intenciones y alcances. Si no inspirado, un día descubrí a Georges Perec, escritor-artista (señalo esto porque Perec utiliza la palabra para crear arte y no todos los escritores se pueden considerar artistas). Los mecanismos de Perec en la construcción de la obra, la mecánica de desarrollo, estructura y maniobra, se parecen mucho a los que yo aplico. ¡Por fin encontré un ídolo!

-No pareces un artista especialmente comprometido con una causa social o alguien que quiera demostrar sus habilidades plásticas. Te interesa más el juego de encuentros, la asociación de ideas, los orígenes. ¿Es así? Sí. No comulgo con el arte-propaganda o social, no me interesa. Pero las maniobras locales que utilizo en cada serie son causa y efecto, inseparables de la sociedad que los ocupa. Así pues, no estoy de acuerdo que mi obra esté desvinculada de lo social: es implícita a la sociedad local donde la realizo, sin necesidad de explicitarla. Tan sólo es otro punto de vista y un modo diferente de abordaje. El arte maneja y cuenta una realidad, no intento cambiarla, no me siento responsable nada más que en analizarla, cocinarla y mostrarla. Pintor viajero-cazador-cocinero-cronista… al fin y al cabo.

-La documentación es fundamental en toda tu obra. ¿Te gusta que tus trabajos pongan en comunicación ideas de procedencias distintas? El trabajo de campo se basa en la documentación, distribución ordenada, clasificación. Digamos que el orden de la despensa supone un orden mental y se proyecta en un orden visual.

-En los países que reciben mucho turismo los visitantes son tratados como turistas, ¿tienes algún mecanismo de defensa, alguna clave que precipite tu entrada a la sociedad local para quitarte esa incómoda etiqueta? No lo necesito. A veces me siento un Anthony Queen cualquiera, tu paisano. Que aunque era mexicano, era muy racial y de todos sitios. Siempre encuentro algún factor que me identifica y vincula con lo nativo. Los locales así lo ven, así me lo indican y así lo asumo con orgullo.

-¿A qué recurres cuando te sientes solo en una cultura totalmente ajena a la tuya? Nunca me sentí solo. Pero entonces te diría: a la integración. Intégrate en la cultura y te sentirás parte de ella. Me niego a llegar a un sitio, ocuparlo y trasladar todo el confort desde mi lugar de origen hasta ese nuevo paraje. Eso es lo que hacen los turistas, por lo que necesitan un documento acreditativo que demuestre que estuvieron allí: la fotografía del turista delante del monumento. Respetemos las culturas, seamos curiosos, intentemos integrarnos y ganaremos mucho, primero recibiendo y después ofreciendo (en forma de obras, en mi caso). Creo que por eso las obras que hago se entienden bien tanto en el lugar donde las realizo como en Galicia, son una especie de “algo que resulta muy familiar” para ambas partes pero sin seguir todos los códigos locales… digamos que es arte de allí con mirada de aquí. Hibridación. Mi trabajo es mestizo como yo, que soy gallego de padre portorriqueño (mi tatarabuela era indígena nativa), con apellido catalán que tiene su origen en la Galia narbonense.

-Has generado obra en Brasil, Francia, Estados Unidos y Alemania, pero China es el país que te ha enamorado. ¿Qué cosas agradables y únicas de China no has encontrado en ningún otro país? Completo: también en Bosnia y Herzegovina, Marruecos, Hongkong… y en proceso Mongolia, Japón y Corea. El siguiente plan es cruzar el ecuador terrestre desde Malasia hasta Indonesia, así como el continente australiano.

Enumerar lo positivo del caso chino sería largo. Puedo resumir China como algo único en cuanto a naturalidad. Hace siglos que los chinos viven en ciudades millonarias en habitantes, fenómeno más bien reciente en Occidente. Todavía se nota la huella de Confucio y el chino se siente parte de un “todo”, que funciona y que el individuo -como parte integrante- lo posibilita, facilita y da sentido. Hay un ejemplo vial que es imagen viva de las relaciones sociales: cuando conduces, ¡nunca! te choques con el prójimo. Y aunque las leyes y señales de tráfico se respetan poco, apenas hay accidentes. China es un gran sistema. Es como un enorme hormiguero donde cada uno tiene su lugar, función y relevancia. Allí eres una pieza más, funcionando implícita o mecánicamente.

-¿Se corresponde lo que sabes ahora sobre China con lo que tenías en mente antes de vivir allí? Por supuesto que no. Como ocurre con cualquier lugar nuevo, no tiene mucho que ver con lo que esperas encontrar allí. Si bien hoy en día la información de un lugar viaja fácilmente a otro, siempre se trata lo foráneo como un tópico, un gran resumen general pero muy parcial debido a la necesidad que tenemos de “entender” ese lugar desde una óptica parcial y sesgada. Que en este caso se trata de un punto de vista eurocentrista, absolutamente arrogante (esto, históricamente, siempre fue así). Además quiero decirte que procuro ir a lugares lo más virgen posible: no genero expectativas a priori, intento no dejarme influenciar por los tópicos de los que te hablé y estoy ansioso de conocer la vida “in situ”: me llevo muchas sorpresas muy agradables, y así juego a “redescubrir” los lugares. Por ejemplo, me fui a la Bretaña francesa para “cazar” menhires… si bien al paso te encuentras muchos, la mayor parte de los millares de menhires aislados no son fácil de encontrar, no hay guías completas, sólo algún menhir o las grandes agrupaciones están señalizados, y las fotos muestran un entorno muy cambiado y difícil de reconocer en la actualidad a pesar de consultar al paisanaje. Encontrarlos era una gran hazaña, emocionante, aunque algunos llevaban allí miles de años… Te retrotraes a su época y me acordaba de Astérix y Obélix, me sentía siguiendo sus pasos… los felicitaba y decía: ¡Coño, con este menhir os habéis esmerado! Algunos presentan una altura mayor de 10 metros de altura en su parte visible y se enclavan en lugares alejados (alguno 2 kilómetros) de terreno granítico.

-¿En qué ciudades chinas has vivido y por cuánto tiempo? ¿Cómo te comunicas? Probé al principio Shanghái, me parecía un lugar más literario para empezar en China: Shanghái se pronuncia igual que en gallego, con gheada (el sonido de la “j” suave) y además me vino a la mente el ambiente de “La dama de Shanghái”, película de Orson Welles. Simples y aleatorios motivos que me llevaron a elegir esta ciudad. Al llegar hice un curso de caligrafía china, que aunque interesantísimo, no servía para comunicarme. Así que hice algún curso de chino. La gente con la que me relaciono habla inglés en un 90% de los casos. Pero lo que son servicios, taxis, tiendas, algunos bares, necesito el chino para subsistir.

Después probé Beijing y es la ciudad donde tengo la base de operaciones. Si bien Shanghái tiene más interés en cuanto a arquitectura moderna (me parece la Róterdam de China), después de las Olimpiadas Beijing también se puso al día con la arquitectura, con el caro precio de haberse cargado bastantes barrios típicos. Beijing es el centro administrativo, político y cultural. Alguna ciudad más visité, pero sólo de paso. También preparo series de pinturas de esos lugares.

-Aquí en Valencia la gente de China tiende a formar ghettos. ¿No te parece una actitud clasista? No estoy de acuerdo en que sean clasistas. Al menos no en mayor grado de lo que se puede encontrar en la ciudad donde vives. Date cuenta que los chinos que sueles ver son generalmente del sur, comerciantes, emigrantes y de baja condición económica. Pero no son una buena representación de la realidad china, país que tiene 56 etnias diferentes. ¿Cuántas etnias locales puedes encontrar donde vives? Hace poco en un avión uno de esos chinos emigrantes me comentó con razón: “en China nunca despreciamos al extranjero y nunca le decimos que regresen a su tierra, como ocurre a veces en España con nosotros”.

Los chinos tienen un término para llamar al extranjero (lao wai, sería el equivalente a guiri, pero con un sentido más lisonjero que peyorativo). Y los chinos son gente curiosa, conocedora de su cultura y de la cultura occidental. Algunos de mis amigos jóvenes universitarios me hablan de Rousseau, Oscar Wilde, Jim Jarmusch y otros representantes de alto nivel de la cultura occidental a los que algunos universitarios españoles ni siquiera conocen. Además, ¿cuántos occidentales tienen un conocimiento aceptable o equivalente de la cultura china? Es probable que sólo te hablen de Jackie Chan y del enorme jugador de baloncesto del que no recuerdo su nombre.

-¿Cómo te percibe la gente en Shanghái y Beijing? En principio les resulto exótico y curioso: me tocan mi pelo rizado a menudo. Pero también les parezco algo familiar pues en el noroeste, en la provincia de Xinjian, frontera con Kazajistán, Kirgistán, …istán… son musulmanes, chinos musulmanes, de la etnia Uyghur: tocan flamenco, pelo algo ondulado y tabique nasal (característica muy poco china, de hecho, cuando alguien imita a un chino rasgándose los ojos, ellos señalan tu nariz, aplastándola y diciendo: tienes que disimular esta facción). Bien, algunos piensan que yo soy de la etnia Uyghur, y me lo preguntan. Por supuesto respondo que sí, o bien les digo: “soy mitad Uyghur y mitad lao wai”…

-Si además de artista fueras asesino, ¿qué seña de identidad en tus víctimas te haría célebre? Bien, sabiendo que eres mexicano, entiendo que tu sentido y relación con la muerte difiere al nuestro. Además, alguna vez oí que un sentimiento dominante en alguien que elige acabar con una vida ajena es un sentimiento de poder absoluto. Si bien los artistas siempre estamos tentados a perseguirlo, yo diría que elegiría una guindilla: matar de picante… También podría ser la herramienta.

-¿Qué comida te ha causado el más grave dolor estomacal? Ninguna. Tengo un estómago a prueba de bombas, no bombas incendiarias, bombas ardientes, picantes… El único sufrimiento puede ser durante el necesario acto del día siguiente a una ingestión. Al igual que evacuo esta última pregunta de la entrevista.

(ENTREVISTA HECHA POR ROGER PARA SOYUNPERROBLANCO. JUNIO 2010)

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1 comentario »

  1. Marta said

    Son preciosos estos dibujos de Guillermo. Yo he tenido la suerte de ser alumna suya hace tiempo. Es un gran artista. Son muy buenos. Fascinantes. Un beso. Marta

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